La Casa de la Abuela Era muy emocionante estar en la casa de la abuela. Durante el día corrían y jugaban por todas partes. Se divertían al esconderse detrás de las puertas o dentro de los clósets y asustar a quien los hallaban. Lo que más les gustaba era sacar de un baúl, viejos trajes, zapatos, bisuterías y sombreros con lo que se disfrazaban y deambulaban por los corredores. Sus risas se oían hasta altas horas de la noche, pues el divertimento era saltar de una cama a la otra, hasta que la abuela entraba a la habitación y los hacía tranquilizarse tras muchas oraciones. Los días de juegos acabaron cuando el sacerdote bendijo la vieja casa expulsando para siempre a los duendes que allí habitaban.
Teatro, Cuentos, Poesía...